Ahome, Sinaloa.- Cuatro situaciones distintas en la región generan un cuestionamiento central: ¿hasta qué punto las acciones de gobiernos y agrupaciones políticas coinciden con las necesidades auténticas de la población?
En primer lugar, el legislador estatal César Guerrero Alarcón, representante por el Distrito 03 de Morena, se vio en el centro de críticas tras distribuir hule negro entre pobladores perjudicados por precipitaciones. Aunque este material cumple una función provisional para salvaguardar viviendas, emerge la inquietud legítima respecto a si la intervención es proporcionada ante la magnitud de la situación y de qué forma se comunica. Lo relevante no son las burlas en redes, sino examinar si los beneficios otorgados resultan suficientes y pertinentes.
Simultáneamente, el cierre de comercios en la Plazuela 27 de Septiembre pone al descubierto una deuda pendiente municipal: la regulación del comercio ambulante en zonas de uso común. El presidente edil Antonio Menéndez de Llano Bermúdez reconoció los inconvenientes generados por puestos de carácter permanente, incluyendo deterioro, malos olores e infestaciones. Si existía un acuerdo para desmantelar instalaciones entre lunes y miércoles, surge la interrogante sobre por qué no hubo supervisión permanente. Jorge Mauricio Cossío, responsable de Inspección y Normatividad, tiene la obligación de asegurar cumplimiento normativo antes de que incumplimientos se multipliquen. El comercio y el acceso público son compatibles, pero demandan vigilancia constante.
El tema de drenaje en Los Mochis refleja dinámicas similares. Japama documentó un incremento de 180 por ciento en intervenciones y una disminución de 65 por ciento en denuncias de habitantes, aunque continúan atendiéndose entre 15 y 20 casos diarios. Menéndez resumió el panorama al afirmar que
"es interminable, terminas una cosa y sale la otra y la otra y la otra"
. Emmanuel Higuera Terraza, titular de Japama, afronta mantener este ritmo de respuesta, pero esas métricas también evidencian el agotamiento de sistemas que no pueden sostenerse únicamente mediante reparaciones puntuales. Menos reclamaciones podrían indicar mejor servicio, aunque no garantizan una infraestructura íntegra.
Finalmente, la contienda electoral proyectada a 2027 requiere mayor profundidad analítica. Robespierre Lizárraga Otero, coordinador regional del PAS, cuestionó recientemente durante su paso por Los Mochis la precisión de determinadas encuestas, destacando que de diez mil contactos apenas 500 o 600 responden, y aproximadamente la mitad no define su inclinación. Mencionó que su partido registra porcentajes entre 6 y 8 por ciento en sondeos que considera confiables. Los argumentos del dirigente requieren contrastación: los estudios deben revelar metodología, alcance muestral y márgenes de variación, mientras que las fuerzas políticas deben reconocer resultados desfavorables. Un sondeo anticipa orientaciones, mas no reemplaza la voluntad electoral.
Estos cuatro ejemplos transmiten una enseñanza uniforme: la sociedad demanda menos retórica y más logros tangibles, junto con administradores dispuestos a justificar sus acciones, sus motivos y las carencias persistentes.






