Culiacán, Sinaloa.- Casi dos años han transcurrido desde la muerte de Bárbara Astrid y su hijo Dante, pero para Lucero Margarita Uriarte Leal el dolor permanece abierto. Los hechos ocurrieron el 29 de diciembre de 2024 en el fraccionamiento Bosque del Álamo, ubicado en el norte de la capital sinaloense, y hasta ahora la familia continúa en espera de que el sistema judicial avancel en la búsqueda de justicia.
Según relata Lucero, ni siquiera han logrado llegar a una audiencia formal en la que pueda continuarse el procedimiento contra el presunto responsable. El acusado fue trasladado al penal de Goros 2 en Los Mochis sin que la familia fuera informada oportunamente del movimiento.
El descubrimiento del traslado ocurrió de manera accidental cuando acudieron a una cita ante el juez en Culiacán. En esa ocasión, el imputado no se presentó ni de forma presencial ni mediante videollamada, lo que impidió que la diligencia se realizara.
“Nos dijeron ahí en la misma audiencia, ya que estábamos con el juez, que se lo habían llevado a Goros 2 de Mochis y sin razón aparente, nada. No supimos hasta que estuvimos ahí ese día”
El proceso judicial paralizado
Lucero ha denunciado que el abogado de la familia ha presentado en dos ocasiones solicitudes de medidas de apremio contra el director del penal por incumplir con la presentación del acusado, pero la situación persiste sin resolución. Para los familiares, cada audiencia incumplida representa más tiempo sin poder avanzar en el juicio.
Una cuarta audiencia que estaba programada para el 2 de septiembre tampoco pudo llevarse a cabo. En esa ocasión, les informaron que la Fiscalía no había entregado a la defensa la documentación necesaria para continuar los trámites. Adicionalmente, la familia ha señalado que no ha recibido acompañamiento de instituciones especializadas en atención a víctimas de violencia o defensorías de menores de edad.
“Si no lo presentan a él, nosotros no podemos seguir con el juicio y es lo que yo estoy pidiendo, que se lleve a cabo la audiencia”
Un domingo que cambió todo
Más allá de los expedientes y audiencias pendientes, Lucero preserva en su memoria los detalles de la vida cotidiana que compartía con su hija y nieto. Bárbara Astrid se desempeñaba como responsable de Recursos Humanos en un hotel, lo que le mantenía ocupada durante buena parte de la semana. El domingo era su único día de descanso, tiempo que dedicaba íntegramente a Dante.
El 29 de diciembre de 2024, alrededor de las 5:30 de la tarde, Lucero recibió un video donde su hija y nieto se encontraban juntos en un parque. Bárbara le había comprado una bicicleta a Dante y estaba enseñándole a usarla. Eran momentos de felicidad familiar.
Poco después, vecinos le advirtieron que acudiera a la casa pues había sucedido algo grave. Lucero se enteraría posteriormente que el vehículo del presunto responsable había sido visto en el fraccionamiento. También supo que este hombre había conocido a Dante aproximadamente un mes antes de los hechos, y que existía un antecedente de incumplimiento en el pago de pensión alimentaria.
Vidas truncadas
Dante era apenas un niño de 6 años que cursaba primer grado de primaria. Para su familia, debería estar vivo, creciendo y disfrutando de la vida como cualquier menor de su edad.
“Ellos no le debían nada a nadie. El niño, era inocente de todo”
Bárbara Astrid, de 26 años, era una mujer trabajadora y comprometida con su desarrollo profesional. Se desempeñaba como psicóloga, había completado una maestría e incluso había iniciado estudios de doctorado. Su familia la recuerda como una madre dedicada que aprovechaba sus escasos momentos libres para crear recuerdos junto a su hijo.
Demora en la justicia
Lucero ha manifestado que durante varios meses la familia insistió para que el caso fuera trasferido a la Fiscalía especializada en feminicidios. Sin embargo, el proceso continúa avanzando lentamente, y la madre atribuye el estancamiento a que el presunto responsable posee poder y recursos económicos que le permiten influir en el sistema.
Para este lunes estaba programada una nueva audiencia, motivo por el cual la familia reitera su demanda a las autoridades para que esta vez la diligencia se realice y el proceso pueda finalmente avanzar. Lucero exige justicia no solo por la vida de sus seres queridos, sino también porque el presunto responsable, además de arrebatarles la vida, incendió su vivienda y destruyó su patrimonio.
Contexto del caso
Los hechos ocurrieron el 29 de diciembre de 2024 dentro de una vivienda ubicada en el fraccionamiento Bosque del Álamo. Vecinos reportaron un incendio y acudieron para intentar rescatar a las personas adentro. Paramédicos de Cruz Roja confirmaron que ambas víctimas ya no presentaban signos vitales.
Aunque inicialmente se informó que sujetos armados habían entrado a la casa y provocado el fuego, testigos señalaron no haber escuchado disparos. Posteriormente, la necropsia practicada reveló que madre e hijo presentaban heridas causadas por arma blanca. El 2 de enero de 2025 se anunció la captura de Jesús Fernando N., identificado como presunto responsable de los asesinatos. El caso continúa en fase de investigación.






