Sinaloa.- Las autoridades estadounidenses aseguraron un acuerdo de cooperación con Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido como El Jando, quien fungía como piloto personal de Ismael El Mayo Zambada. La entrega de este personaje representa una pérdida significativa para el gobierno mexicano, que no pudo aprovechar su conocimiento estratégico sobre la facción de Los Chapitos antes de que fuera extraditado.
Según el acuerdo de culpabilidad presentado ante la corte federal del distrito de Columbia, Núñez Ojeda se comprometió a colaborar extensamente con la justicia norteamericana. Sus obligaciones incluyen proporcionar detalles minuciosos sobre su patrimonio, bienes inmuebles, cuentas bancarias y transferencias de activos realizadas en territorio estadounidense, México, Colombia y Guatemala.
El acusado deberá presentarse ante las autoridades cuantas veces sea necesario para responder cuestionamientos sobre su situación financiera. Asimismo, debe entregar toda documentación económica solicitada, presentar una declaración patrimonial integral y firmar los instrumentos legales requeridos para facilitar el decomiso de bienes obtenidos ilícitamente a través de actividades narcotraficantes.
Aunque el convenio no lo obliga formalmente a testificar contra todos los integrantes de la organización criminal, abre las puertas para que agencias estadounidenses e internacionales lo interroguen exhaustivamente sobre sus actividades entre enero de 2014 y abril de 2025.
En su confesión ante las autoridades, Núñez Ojeda reconoció que su responsabilidad iba mucho más allá de simplemente pilotar aeronaves. El individuo administraba una extensa flotilla de aviones y helicópteros, supervisaba mecánicos y personal técnico, coordinaba planes de vuelo e implementaba la logística en sitios clandestinos destinados al traslado de estupefacientes, armamento y líderes del cartel.
Las naves bajo su dirección transportaban cargamentos de cocaína, sistemas de comunicación y grupos armados principalmente desde Culiacán hacia múltiples regiones. El Jando también facilitó el desplazamiento de mandos superiores de la organización para que asistieran a reuniones vitales o para evadir operativos de fuerzas civiles y militares mexicanas.
Su trayectoria delictiva comenzó como secretario y escolta de Óscar Medina Noé González, El Panu, pasando posteriormente a trabajar bajo órdenes directas de Iván Archivaldo Guzmán Salazar. Entre sus operaciones más significativas, admitió un vuelo realizado en 2017 hacia Costa Rica donde recolectó aproximadamente 400 kilogramos de cocaína, además de innumerables traslados desde Ecuador y México que acumularon cientos de kilos de drogas bajo su responsabilidad directa.
Por su jerarquía y nivel de participación en las operaciones delictivas, la Fiscalía estadounidense elevó considerablemente el cálculo preliminar de sentencia, estableciendo el nivel del delito en categoría 42 después de aplicar reducciones por aceptación de culpabilidad. Esta determinación sitúa al acusado en un rango que oscila entre treinta años de encarcelamiento y pena de prisión perpetua, decisión que quedará en manos del juez federal mientras explota su acceso privilegiado a información sobre las rutas y recursos de la estructura aérea del Cártel de Sinaloa.







