Sinaloa.- Todos hablan de la falta de agua. Pero en el campo sinaloense hay otra sequía tan grave o peor: la falta de liquidez.
Miles de productores están viviendo uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas. Precios bajos en los granos, costos de producción que no bajan, menores rendimientos por hectárea, y cada vez menos acceso a financiamiento. Esa combinación ya generó una crisis económica real, y no solo le pega al productor: le pega a toda la cadena.
Los números lo dicen claro. En los últimos ciclos, maíz, trigo y frijol se han vendido a precios que ni siquiera cubren el costo de producción. Y del otro lado, fertilizantes, agroquímicos, semillas, combustible, energía eléctrica, maquinaria y mano de obra siguen costando mucho más que hace unos años.
A esto se suma el clima. Menos agua para riego, temperaturas más altas, factores agronómicos en contra. El resultado: cosechas por debajo de lo esperado y menos ingreso para el productor.
Pero el problema más delicado es el crédito. La banca endureció los requisitos para prestarle al campo, y muchos productores, después de varios ciclos con pérdidas o utilidades mínimas, ya no califican para nuevos préstamos. Los proveedores también cerraron la llave del crédito comercial. Eso limita todavía más la posibilidad de sembrar.
Y esto no se queda en el productor. Se compra menos maquinaria, se posponen reparaciones, se contrata menos gente, se compran menos insumos. Comercios, talleres, transportistas, distribuidores, empresas de servicio — todo el que vive del campo — ya está resintiendo la baja en la derrama económica.
Ya hasta el valor de la tierra lo refleja. En varias zonas del norte de Sinaloa las rentas agrícolas han bajado, y eso no es casualidad: es la incertidumbre y los márgenes apretados hablando por sí solos.
La realidad es que ya no podemos explicar esto solo con falta de agua. Hoy el campo tiene una sequía económica: falta capital para producir, para invertir, para crecer.
Si no se recupera la rentabilidad del sector, si no mejora el acceso al financiamiento, si no hay políticas que fortalezcan la competitividad del productor, esta crisis se va a seguir profundizando. Y no se va a quedar en el campo — va a terminar pegándole a toda la economía sinaloense.
Porque cuando el campo deja de generar riqueza, todo Sinaloa lo resiente.







