Sinaloa.- El estado continúa sumergido en una profunda crisis de disponibilidad de agua que se refleja de manera alarmante en los reservorios hídridos más importantes de la región. De acuerdo con los datos más recientes publicados por la Comisión Nacional del Agua, el conjunto de los once embalses principales del territorio sinaloense mantiene en almacenamiento tan solo 2 mil 396.1 millones de metros cúbicos, cifra que representa apenas el 15.1 por ciento del volumen total que pueden contener, calculado en 15 mil 840.6 millones de metros cúbicos.
La situación se agrava al observar el desequilibrio entre lo que entra y lo que se extrae de estos reservorios. El informe correspondiente al 8 de junio destaca que las aportaciones de agua son prácticamente insignificantes, limitándose a apenas 1.4 metros cúbicos por segundo, mientras que simultáneamente se extraen 34 metros cúbicos por segundo, generando un déficit preocupante.
Entre los embalses del estado, la presa Luis Donaldo Colosio ubicada en Huites se posiciona como la de mayor magnitud, almacenando actualmente 692.3 millones de metros cúbicos, lo que equivale al 21.6 por ciento de su capacidad total. Sin embargo, a pesar de ser el reservorio con mayor volumen disponible, no recibe aportaciones significativas de agua en este momento.
En contraste, la presa Miguel Hidalgo y Costilla, considerada fundamental para la agricultura del norte de Sinaloa, atraviesa una situación dramática. Este embalse contiene únicamente 189.5 millones de metros cúbicos, representando apenas el 5.7 por ciento de su capacidad de almacenamiento, la proporción más baja entre todas las principales presas del estado. Aunque recibe un aporte de 1.2 metros cúbicos por segundo, resulta insuficiente para revertir la escasez.
La presa Josefa Ortiz de Domínguez mantiene 88 millones de metros cúbicos, equivalentes al 16.9 por ciento de su capacidad, mientras registra una aportación de 0.3 metros cúbicos por segundo. Por su parte, Gustavo Díaz Ordaz en el sitio conocido como Bacurato almacena 358.7 millones de metros cúbicos, con un llenado del 22.2 por ciento y recibiendo 0.3 metros cúbicos por segundo de ingreso.
La presa Guillermo Blake Aguilar en El Sabinal presenta una de las cifras más alentadoras relativamente, con 72.7 millones de metros cúbicos y un almacenamiento del 24.7 por ciento, aunque sin recibir nuevos aportes de agua. En situación más delicada se encuentra Eustaquio Buelna en El Salto, que apenas retiene 11.3 millones de metros cúbicos, equivalentes al 14.1 por ciento de su capacidad.
La presa Adolfo López Mateos conocida como El Varejonal conserva 287 millones de metros cúbicos, representando únicamente el 9.3 por ciento de su potencial de almacenamiento, con una aportación de 0.3 metros cúbicos por segundo. Sanalona mantiene 125.6 millones de metros cúbicos, equivalentes al 18.3 por ciento de su capacidad, recibiendo 0.3 metros cúbicos por segundo.
Juan Guerrero Alcocer en Vinoramas almacena apenas 9.6 millones de metros cúbicos, alcanzando el 17.4 por ciento de su llenado. La presa José López Portillo en Comedero registra 361.4 millones de metros cúbicos, que representan el 14 por ciento de su capacidad, con una aportación de 0.3 metros cúbicos por segundo.
La presa con mejor desempeño relativo es Aurelio Benassini Vizcaíno, que almacena 199.9 millones de metros cúbicos, alcanzando el 49.5 por ciento de su capacidad. Este es el único embalse que se aproxima a la mitad de su nivel de conservación, distinguiéndose notablemente del resto del sistema.
El panorama general es desolador: seis de las once presas principales se encuentran por debajo del 20 por ciento de almacenamiento, mientras que únicamente una logra superar el 40 por ciento de su capacidad. Aunque la temporada de lluvias ha iniciado oficialmente, los escurrimientos hacia los embalses continúan siendo insuficientes para revertir la sequía acumulada durante los últimos meses.
Sectores productivos agrícolas y autoridades del agua depositaban sus esperanzas en que las precipitaciones de los meses de junio, julio y agosto permitieran una recuperación gradual de los reservorios. Particularmente, se destacaba la necesidad urgente de aumentar los niveles de las presas Miguel Hidalgo, Adolfo López Mateos y José López Portillo, consideradas estratégicas para garantizar el éxito del próximo ciclo agrícola en la entidad.






