Habitantes de Sinaloa denuncian deficiencias en vigilancia policial y aumento de delitos

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Sinaloa, 14 de mayo de 2026.- Un análisis realizado entre residentes de los principales municipios sinaloenses ha puesto de manifiesto una realidad inquietante: la percepción generalizada sobre la seguridad en la entidad refleja una desconexión preocupante entre la presencia policial y su efectividad para combatir la delincuencia. Los testimonios recolectados coinciden en señalar que aunque las patrullas circulan ocasionalmente, sus resultados en la prevención de crímenes resultan prácticamente nulos.

En la zona costera, específicamente en Mazatlán, el panorama es desalentador. Habitantes de la colonia Jacarandas reportan que aunque notan circulación de vehículos policiales, esto no se traduce en mayor seguridad.

“Presencia posiblemente poca, sí se ve, pero no se ve que haya resultados. Ya el ciudadano se ve inseguro por robo de motos, robo de casas. Se ve que pasan, pero nada más. Nos sentimos desprotegidos”

refiere un vecino de esa comunidad.

La carencia de acciones preventivas ha escalado hacia delitos concretos. Un residente de la colonia Juárez sufrió el hurto de tres dispositivos móviles en su domicilio, pero al denunciar recibió una respuesta descorazonadora de parte de las instituciones responsables de resguardar el orden público.

En el norte del estado, Los Mochis presenta contrastes marcados. Mientras sectores como la colonia Anáhuac gozan de una cercanía favorable con destacamentos militares, otras áreas enfrentan un abandono institucional preocupante.

“Es regular. A veces hay mucha vigilancia y a veces se pierden. No se ve casi autoridad por esos lados”

comenta un habitante del sector Álamos. Otra residente de la colonia 72 es categórica al respecto:

“Desgraciadamente no hay casi vigilancia policiaca, pero sí la necesitamos”

Guasave concentra uno de los clamores más fuertes de la población por intensificar labores de vigilancia. Comerciantes y propietarios vinculan directamente la escasez de efectivos con el crecimiento delictivo en sus territorios. Emilio Velázquez, habitante de Orba, es enfático:

“Hace falta más por la delincuencia que hay, pues la gente que anda ahí robando”

dice con preocupación.

Valerio Valenzuela, residente de la colonia 6 de Enero, corrobora estas percepciones al describir la vigilancia como “muy escasa” e insiste en la urgencia de reforzar los recorridos para que la comunidad pueda “andar más segura”. En sectores periféricos como la colonia Piedrera, el aislamiento geográfico agrava la vulnerabilidad:

“Está muy alejado, está para el río. Vemos mucho movimiento de algunos malandros, pero sí hace falta presencia”

Un aspecto crítico identificado por los consultados es la ineficiencia de los sistemas de emergencia. Osvaldo, ciudadano de la región, lamenta que el servicio no es oportuno ni responsivo:

“Considero que no hay la vigilancia suficiente, ya que en ocasiones se les requiere el servicio y duran para llegar. Si marcas a lo que es la oficina de seguridad pública no te contestan o no te hacen caso”

Algunos testimonios trascienden la crítica constructiva. Hugo Lugo expone su frustración respecto al desempeño de los elementos activos, acusándolos de negligencia:

“No hay suficiente. Se la llevan dormidos en rincones, ahí enrinconados. Debe de ser estar haciendo rondín, no estar encerrados”

A pesar de este panorama oscuro, existen excepciones. Ciertos sectores cuentan con mayor presencia de fuerzas de seguridad, ya sean federales o establecidas en puntos estratégicos. En Mazatlán, el fraccionamiento Rincón de Urías experimenta mayor vigilancia, un fenómeno que sus residentes atribuyen a la proximidad del Hospital Militar.

“Hay suficiente presencia a lo mejor porque está el Hospital Militar”

comenta una vecina.

Rubén López, del fraccionamiento Valle Bonito, destacó el impacto positivo de operativos conjuntos con fuerzas navales:

“Hemos visto a marinos a bordo de motocicleta haciendo rondines por las calles de la colonia. Eso genera una sensación de seguridad y tranquilidad entre los vecinos”

En Guamúchil, Alejandro Ahumada, de la colonia Tultita, reporta una situación más favorable:

“Los policías están 24/7”

en su zona, lo que caracteriza como una seguridad adecuada.

Sin embargo, estos casos representan excepciones en una entidad donde la demanda mayoritaria es el fortalecimiento significativo de la policía preventiva. Liliana Pérez, residente de un complejo habitacional en Mazatlán, advierte que los robos a viviendas y de motocicletas ocurren diariamente e insta a reforzar la vigilancia con urgencia.

Incluso en comunidades tradicionalmente tranquilas como Toberi y Angostura, ciudadanos reportan que la presencia institucional es intermitente e insuficiente. La conclusión unánime entre los entrevistados es que se requiere una estrategia integral de seguridad que vaya más allá de la circulación visible de patrullas. La sociedad sinaloense reclama acciones preventivas reales, respuesta oportuna en emergencias y recuperación de la confianza en zonas marginadas del estado.

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