Venezuela, 24 de julio.- Dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron a Venezuela en menos de un minuto, dejando un rastro de devastación sin precedentes. Hasta el momento, los reportes indican cerca de mil fallecidos y más de 50 mil personas desaparecidas, de acuerdo a información de organismos internacionales.
La ciudad costera de La Guaira, ubicada próxima a Caracas, fue la más golpeada por los sismos. Decenas de edificios colapsaron completamente, transformando la zona en un escenario de escombros y ruinas donde la búsqueda de sobrevivientes se ralentiza por la falta de recursos y coordinación gubernamental.
Los pobladores denuncian la ausencia de apoyo oficial en las labores de rescate.
“Aquí estamos enardecidos, necesitamos ayuda, hay gente viva y no dan las manos ni las herramientas. Estoy buscando a mi mamá, a mi esposa y mi hijo”
, expresó Marlon Ochoa, quien sobrevivió al colapso de su edificio.
Las autoridades militarizaron La Guaira y restringieron el acceso a la zona, mientras el sistema de salud del país permanece colapsado y los cuerpos de rescate carecen de los recursos necesarios para operar eficientemente.
Equipos de búsqueda y rescate provenientes de al menos 17 naciones se han movilizado hacia Venezuela. Rescatistas de Chile, El Salvador, México, Colombia, Suiza y Ecuador ya se encuentran en terreno realizando labores de recuperación.
El jefe del contingente chileno, Nadiomar Polanco, describió la situación como crítica:
“El colapso es total y hay pocas probabilidades de encontrar a personas con vida”
.
El Parlamento informó que hasta el momento se han confirmado 920 fallecidos, aunque las cifras manejadas por Naciones Unidas difieren significativamente de las reportadas por el gobierno. Tom Fletcher, jefe de ayuda humanitaria de la ONU, confirmó que se desconoce el paradero de más de 50 mil personas, catalogando la operación de rescate como extremadamente compleja.
En redes sociales circulan listados no oficiales de desaparecidos que superan las 52 mil personas, mientras hospitales despliegan listas de sobrevivientes recibiendo atención médica.
La desesperación crece entre los habitantes.
“Son muchas rocas y con las manos no se puede. Las autoridades no sirven, porque aquí deberían estar los militares con toda la maquinaria que tienen”
, expresó una abuela que buscaba a su nieto entre los escombros.
Ciudadanos, voluntarios y familiares se mueven entre la destrucción con herramientas precarias, pero requieren maquinaria especializada para remover bloques de concreto y cortar varillas de acero.
La líder opositora María Corina Machado solicitó la liberación de presos políticos para que puedan reencontrarse con sus familias durante esta tragedia. Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares en ayuda, además del envío de buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros.
Los temblores se sintieron en todo el territorio colombiano. Desde el evento principal se han registrado más de 300 réplicas. Venezuela es una región sísmicamente activa, aunque no registraba un terremoto de esta magnitud desde 1997.
La comunidad internacional ha mostrado su solidaridad. Los partidos del Mundial de fútbol disputados el viernes fueron precedidos por minutos de silencio en memoria de las víctimas venezolanas.






