Topolobampo, Sinaloa.- A partir del próximo mes de septiembre iniciará una nueva etapa de diálogo en torno al proyecto de la Planta de Fertilizantes y sus implicaciones para la Bahía de Ohuira. Durante esta fase se instalarán mesas técnicas donde se examinarán distintas soluciones orientadas a resolver las inquietudes de carácter ambiental y relacionadas con el aprovechamiento del agua en la región.
El primer encuentro técnico está agendado para el lunes 7 de septiembre, en el cual expertos e instituciones competentes evaluarán opciones viables para que la planta no extraiga agua de la Bahía de Ohuira, así como medidas para impedir que sus posibles vertimientos lleguen a este ecosistema acuático.
La estrategia propuesta incluye la evaluación exhaustiva de los aspectos técnicos, jurídicos y administrativos de cada alternativa bajo análisis, antes de determinar qué modificaciones debería implementar el proyecto industrial.
Según informó la empresa desarrolladora, participará activamente en estas mesas de trabajo junto con los organismos pertinentes, comprometiéndose a facilitar toda la documentación técnica disponible.
“El objetivo es que las propuestas sean examinadas con rigor científico y datos que puedan ser verificables”
indicaron desde la compañía.
El alcance de estas reuniones va más allá del funcionamiento de la instalación industrial. Para el viernes 11 de septiembre está prevista una segunda mesa dedicada específicamente a actualizar el diagnóstico ambiental de la Bahía de Ohuira y al desarrollo de un Programa Integral orientado a su restauración y conservación.
En estas sesiones de trabajo colaborarán representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), además de académicos y especialistas ambientalistas que han brindado asesoría a los colectivos que han manifestado preocupación respecto al proyecto.
La empresa enfatizó que esta etapa busca transitar desde las inquietudes expresadas hacia propuestas concretas que sean susceptibles de evaluación científica, sin prejuzgar resultados y manteniendo apertura para incorporar modificaciones sustanciales al proyecto.
Este proceso ocurre en un contexto donde coexisten dos intereses fundamentales: por un lado, el impulso del desarrollo industrial proyectado para la zona de Topolobampo, y por otro, la preservación de una bahía reconocida por su relevancia ecológica y productiva para la región.
Desde la empresa establecieron que la confianza debe edificarse mediante transparencia informativa, cumplimiento comprobable de compromisos adquiridos y resultados verificables, junto con el mantenimiento de un diálogo permanente con comunidades y sectores involucrados en la decisión.
La compañía señaló que el propósito de esta nueva fase es identificar alternativas que posibiliten avanzar en la realización del proyecto respetando criterios de legalidad y responsabilidad ambiental, mientras se establecen simultáneamente medidas efectivas para la protección y conservación de la Bahía de Ohuira.






