Los Mochis, Sinaloa.- El mercado Cuauhtémoc ubicado en el centro de la ciudad enfrenta una profunda crisis comercial que ha dejado cerradas la mayoría de sus instalaciones. De los aproximadamente 300 locales que conforman este espacio, apenas alrededor de 40 permanecen operativos, evidenciando el colapso económico que sufre este recinto que fue concebido para reactivar el comercio formal en la zona.
Este centro comercial de propiedad privada, registrado ante Hacienda desde 1991, cumple ya 35 años de funcionamiento bajo un esquema donde cada locatario es dueño de su espacio. Originalmente fue creado con el propósito de trasladar a comerciantes ambulantes que trabajaban en las calles, ofreciéndoles un lugar fijo para desarrollar sus actividades. Sin embargo, la situación actual dista considerablemente de ese objetivo inicial.
Ramona López, comerciante fundadora del mercado, explica que aunque el lugar cuenta con una ubicación estratégica, la concentración desmedida de negocios dedicados al cuidado personal ha generado un desequilibrio comercial perjudicial.
“Hay como 40 y tantas peluquerías”
, comenta López, señalando la necesidad urgente de incorporar otros giros comerciales que amplíen la oferta disponible.
Según la comerciante, hace falta la presencia de establecimientos de ropa, accesorios, perfumería y alimentos que motiven a los compradores a recorrer los pasillos y realizar adquisiciones. Esta carencia de diversidad ha impactado negativamente en los ingresos de los locatarios activos, quienes luchan constantemente por cubrir sus gastos operativos y necesidades básicas.
López advierte que los problemas del mercado van más allá de la falta de variedad comercial. La desorganización entre los propios comerciantes y la ausencia de coordinación constante con las autoridades competentes han debilitado la capacidad de gestión del espacio. Aunque existe la Unión de Locatarios del Mercado Cuauhtémoc, esta organización no ha logrado implementar acciones efectivas para revertir la situación.
Un aspecto preocupante que ha sido documentado es el ingreso de motocicletas a los pasillos internos, a pesar de los avisos colocados para prohibir su circulación. López relata que ella misma estuvo cerca de ser atropellada mientras atendía su puesto de venta, y menciona otro incidente donde una motocicleta casi colisiona con una clienta. Esta situación representa un riesgo considerable para la seguridad de visitantes y comerciantes, especialmente de aquellos que se desplazan con menores de edad.
Para los locatarios que mantienen sus puertas abiertas, la recuperación del mercado depende de acciones inmediatas en múltiples frentes. Es necesario fortalecer la seguridad física del recinto, implementar medidas que atraigan nuevos giros comerciales y establecer un liderazgo organizacional que coordine los esfuerzos colectivos.
La crisis del mercado Cuauhtémoc refleja un desafío más amplio: cómo mantener viables los espacios comerciales privados en contextos de competencia con plataformas de venta en línea y comercio ambulante. Sin intervención decidida y coordinada entre los propios comerciantes y las autoridades correspondientes, este recinto continuará su decadencia económica, afectando los medios de vida de quienes aún confían en él.






