Los Mochis, Sinaloa a 10 de mayo de 2026.- Integrantes del colectivo Las Rastreadoras de El Fuerte llevaron a cabo una manifestación pacífica en las principales avenidas de Los Mochis para exigir justicia y la continuidad en los trabajos de búsqueda de sus familiares desaparecidos. La movilización coincidió con la conmemoración del Día de las Madres, fecha que el grupo aprovecha para visibilizar la crisis humanitaria que enfrenta Sinaloa.
La marcha inició en el monumento dedicado a la Madre, ubicado en el cruce de Rosendo G. Castro y Vicente Guerrero. En ese sitio, las participantes colocaron flores y fotografías de sus hijos, padres y hermanos que continúan sin ser localizados. Asimismo, realizaron un homenaje a las madres buscadoras que fallecieron sin lograr encontrar a sus seres queridos.
Durante el acto conmemorativo, las integrantes del colectivo realizaron un pase de lista con nombres de desaparecidos, respondiendo de manera colectiva con frases de esperanza y compromiso.
“Vamos a buscar a sus hijos hasta encontrarlos”
expresaron las participantes en un gesto de solidaridad y determinación.
El colectivo subraya que este 10 de mayo de 2026 marca una década y dos años desde que iniciaron su movimiento de búsqueda. Además, destaca que han realizado 11 marchas consecutivas como parte de sus acciones para mantener vigente la memoria de los desaparecidos y presionar a las autoridades para que mantengan activas sus investigaciones.
Para muchas de estas mujeres, la celebración tradicional del Día de las Madres se ha transformado en una jornada de protesta y demanda de justicia.
“No es un día para celebrar”
señalaron, reflejando el dolor de quienes buscan a sus familiares sin respuestas de las instituciones.
Tras el acto inicial, las madres avanzaron sobre la calle Rosendo G. Castro hacia el oriente, después tomaron la avenida Ignacio Zaragoza hasta arribar a las instalaciones de la Vicefiscalía Regional Zona Norte, ubicada en el sector Centro de la ciudad. Durante el recorrido, portaban mensajes y retratos de sus seres queridos como parte de sus acciones anuales de visibilización.
Mirna Nereida Medina, representante del colectivo, enfatizó que la fuerza de su movimiento nace del amor y de la necesidad urgente de conocer el paradero de sus familiares.
“Cada movimiento que hacemos es para que la memoria de ellos siga y que sepan que aquí hay una madre buscándolos”
expresó durante la manifestación.
La activista también recalcó que Las Rastreadoras mantienen una postura estrictamente pacífica en todas sus movilizaciones.
“La violencia es la que nos ha quitado a nuestros hijos y no queremos generar más violencia”
puntualizó Medina, dejando clara la filosofía no confrontacional del colectivo.
Las desapariciones siguen siendo una de las problemáticas más graves que enfrenta Sinaloa. Los colectivos de búsqueda en la entidad mantienen labores constantes de localización, así como jornadas periódicas de visibilización ante el elevado número de personas desaparecidas.
Las madres buscadoras han solicitado reiteradamente a las autoridades mayor apoyo institucional, avances significativos en las investigaciones y fortalecimiento de los procesos de identificación de restos humanos. En ciudades como Los Mochis, Culiacán y Mazatlán, las manifestaciones del 10 de mayo se han convertido en actos simbólicos de memoria colectiva y exigencia de justicia para miles de familias.
A nivel nacional, México enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, con más de 115,000 personas desaparecidas y no localizadas según registros oficiales. Sinaloa permanece consistentemente entre los estados con mayor incidencia de desapariciones, situación que ha generado preocupación en organismos internacionales de derechos humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha alertado sobre la violencia dirigida contra las propias madres buscadoras en estados del noroeste como Sinaloa. Por ello, diversos organismos internacionales han solicitado al gobierno mexicano reforzar los mecanismos de protección para defensores de derechos humanos, considerando que buscar a un familiar desaparecido no debería poner en riesgo la vida de quienes lo hacen.






