Los Mochis, Sinaloa.- Habitantes del fraccionamiento Nuevo Horizonte se encuentran en una situación crítica respecto al servicio de agua potable que reciben. La comunidad reporta que desde hace más de doce meses experimenta un suministro deficiente que no permite realizar actividades básicas, mientras que los recibos de cobro continúan llegando con montos que rondan los 500 pesos mensuales.
La problemática es multifacética. Según los afectados, el agua llega con una presión tan baja que apenas logra subir hasta las regaderas, obligando a muchas familias a recolectar el líquido en cubetas para poder asearse. Las dificultades se extienden también al lavado de ropa y otras labores domésticas cotidianas.
Liliana Heredia, una de las vecinas afectadas, describe que el servicio es completamente irregular.
“Hay momentos en que sale un buen chorro, pero después la presión disminuye drásticamente”
, comenta. Añade que en ocasiones el agua presenta una coloración amarillenta que genera preocupación sobre su calidad.
Las dificultades para utilizar las regaderas con normalidad han convertido la higiene personal en un desafío diario. Heredia relata que debe recurrir a cubetas para poder bañarse, lo que complica considerablemente las actividades cotidianas de toda su familia.
Guadalupe Herrera, otra residente, expresa su inconformidad con los cobros elevados que recibe.
“Mi recibo se aproxima a los 500 pesos, pero el agua no tiene la fuerza suficiente para llegar a la regadera”
, señala. También menciona que la falta de presión afecta el funcionamiento de su lavadora, ya que el aparato no puede captar suficiente agua para operar adecuadamente.
Adalina Navarro contribuye a este panorama con su experiencia particular. Reporta que en su hogar, donde residen cuatro menores y dos adultos, el agua deja de llegar a la regadera después de las once de la mañana, reapareciendo únicamente durante la madrugada o primeras horas de la mañana. Su recibo ronda los 280 pesos mensuales a pesar de estas limitaciones severas.
Una residente más describe cómo la baja presión ha hecho que tareas simples sean extraordinariamente lentas. Relata que comenzó a lavar cobijas a las nueve de la mañana y hacia el mediodía apenas había avanzado con la segunda pieza. Sin acceso a sistemas de bombeo para incrementar la presión, ha pagado recibos que oscilan entre 285 y 320 pesos.
Gloria Vega agrega otro aspecto preocupante: la calidad del agua. Denuncia que en ocasiones el líquido llega con un olor desagradable.
“Tengo dificultades para utilizar la regadera porque el agua no sube con suficiente fuerza”
, comenta. Sus recibos se acercan a los 500 pesos, aun cuando permanece sola en casa durante gran parte del día.
Los ciudadanos afectados han señalado que los retrasos en los pagos incrementan aún más los montos, agravando una situación que consideran profundamente injusta. Pagan tarifas completas por un servicio que les permite apenas cubrir las necesidades más básicas.
Ante esta crisis que afecta tanto la higiene personal como las labores domésticas y el presupuesto familiar, los habitantes del fraccionamiento Nuevo Horizonte han formulado demandas explícitas a las autoridades competentes. Solicitan una revisión urgente de la presión del suministro, una verificación exhaustiva de la calidad del agua y una aclaración de los criterios de cobro. Consideran que es inaceptable tener que pagar cantidades elevadas mientras enfrentan obstáculos para acceder al servicio en sus propias viviendas.






