Culiacán, Sinaloa.- El quietud invade lentamente los pasillos de Librerías México, ese espacio que durante años ha sido cuna de historias y encuentros para miles de culiacanenses. Los anaqueles cada vez más despoblados evidencian una realidad que sus trabajadores temen enfrentar: la posibilidad de un cierre definitivo que significaría el fin de una era.
Rosina, quien ha consagrado dos décadas de su vida laboral a este establecimiento, describe la situación actual como una mezcla abrumadora de nostalgia, dolor e impotencia. A los 56 años, reconoce con incertidumbre qué será de su futuro si esta empresa desaparece.
Para ella, la librería siempre ha representado algo mucho más profundo que la simple comercialización de volúmenes. Ha sido el lugar donde ha tenido el privilegio de acompañar a sus clientes en momentos trascendentales: desde quienes buscaban obsequios significativos hasta aquellos que necesitaban hallazgos o tranquilidad en circunstancias dolorosas.
Un refugio más allá del comercio
La trabajadora explica que este negocio constituye un espacio de acogida, orientación y amparo para quienes cruzan sus puertas. El aroma inconfundible de los libros posee para ella una importancia que va más allá de lo material.
"El olor de los libros conecta con el interior, el olor de las librerías se siente en el alma"
comenta al evocar la sensación que experimenta cada ocasión en que regresa de sus ausencias y vuelve a entrar al local.
La crisis ha impactado profundamente en el equipo completo. Varios de los empleados acumulan más de veinte años en la institución, y uno de ellos suma más de cinco décadas brindando sus servicios. La incertidumbre ha generado un malestar tal que algunas integrantes del personal no han podido reprimir sus lágrimas al contemplar la posibilidad del cierre.
En paralelo, los espacios desocupados resultan cada vez más evidentes. Muebles y estantes comienzan a ofrecerse en venta junto con el inventario restante, en un intento por superar la complicada situación económica.
Un llamado a la comunidad
A través de sus canales digitales, la empresa dirigió una comunicación a los ciudadanos solicitando respaldo.
"Aunque no concibo la idea del cierre, la librería atraviesa una situación de alarma, así como muchas empresas en Culiacán. Una librería está desapareciendo. Urge la ayuda de la ciudadanía o el gobierno para continuar. Está en venta todo lo que tenemos, incluyendo muebles y libreros. Podemos aceptar donaciones o aportaciones económicas puesto que lo que nos falta es incluso pagar libros ya vendidos. Tu apoyo puede hacer la diferencia. Por favor nunca dejen de leer, los libros son un camino orgánico para encontrar lo mejor de ti"
Para quienes deseen realizar contribuciones económicas, la empresa habilitó la clave interbancaria 030730499427302012 a nombre de Librerías México del Pacífico.
Además de las aportaciones en efectivo, otra forma de colaborar consiste en adquirir volúmenes o parte del equipamiento que actualmente se comercializa.
El establecimiento se localiza en la avenida Álvaro Obregón, en la esquina con Juan José Ríos, en Culiacán. Durante décadas ha funcionado como punto de convergencia para múltiples generaciones de aficionados a la lectura, y ahora se debate entre escribir un final diferente o desaparecer de la geografía cultural de la ciudad.






