Los Mochis, Sinaloa a 12 de agosto de 2026.- La rentabilidad del cultivo de maíz se ha deteriorado significativamente en Sinaloa, lo que podría derivar en una reducción importante de las siembras durante el próximo período otoño-invierno. Esta situación obedece principalmente al incremento desmedido en los gastos de producción y a las pérdidas que muchos agricultores experimentaron en el ciclo inmediatamente anterior.
Según Marte Vega Román, productor agrícola y exdirector de Fundación Produce, el ciclo previo fue particularmente adverso. Las condiciones meteorológicas desfavorables, la escasez de agua, los bajos rendimientos cosechados y los precios deprimidos en el mercado obligaron a numerosos productores a cerrar sus operaciones con pérdidas significativas y deudas pendientes.
“Gran mayoría de los productores está pensando seriamente en sembrar maíz, porque el ciclo anterior le fue muy mal, incluso quedaron con adeudos pendientes”
Vega Román explicó que Sinaloa históricamente ha logrado producir seis millones de toneladas de maíz o más en un ciclo agrícola. Sin embargo, en los últimos años este volumen ha disminuido de manera consistente. En el ciclo pasado, la producción se ubicó alrededor de tres millones de toneladas, cifra que refleja la tendencia a la baja registrada en períodos anteriores debido a la falta de disponibilidad hídrica.
El panorama que se vislumbra para los próximos meses no resulta alentador para el sector agrícola. Existe considerable incertidumbre entre los productores respecto a cuánta superficie decidirán dedicar al cultivo de maíz. El ciclo otoño-invierno regularmente inicia con las actividades de siembra entre los meses de octubre y noviembre, siendo la cosecha llevada a cabo típicamente entre mayo y junio.
Inversión que crece sin parar
A la preocupación sobre precios y disponibilidad de agua se suma el aumento acelerado de los gastos operativos. De acuerdo con los datos proporcionados por Vega Román, invertir en la producción de una hectárea de maíz requiere desembolsos cercanos a los 60 mil pesos.
“Producir maíz es extremadamente caro comparando a lo que hemos estado invirtiendo en años anteriores”
Entre los principales componentes del gasto se encuentran la adquisición de semillas mejoradas, los fertilizantes químicos y el agua para riego, todos ellos experimentando aumentos sostenidos en sus precios. No obstante, el productor aclaró que la inversión total puede variar dependiendo de las particularidades de cada explotación, considerando factores como la disponibilidad de maquinaria propia, la contratación de servicios especializados, el arrendamiento de tierras, la propiedad del terreno y el tipo de financiamiento al que acceda cada agricultor.
El verdadero dilema reside en que mientras los gastos de producción continúan escalando, los precios de comercialización de las cosechas han experimentado una contracción significativa. Esta combinación reduce notablemente los márgenes de ganancia y dificulta la recuperación del capital invertido.
“Necesitamos producciones extraordinarias para recuperar lo que se invierte”
Ante estas circunstancias desafiantes, los agricultores sinaloenses deberán tomar decisiones críticas en los próximos meses sobre si mantienen el cultivo de maíz como uno de sus principales productos. Las definiciones que adopten determinarán en última instancia si se registra una contracción en la superficie sembrada estatal y, consecuentemente, una disminución en la producción total de la región.






