Los Mochis, Sinaloa a 21 de marzo de 2026.- Un incendio que consumió la vivienda de Cruz León Soto en el callejón Nicolás Bravo durante la tarde-noche del viernes puso al descubierto una situación crítica de seguridad que la comunidad ha denunciado reiteradamente sin obtener respuesta de las autoridades municipales. El siniestro, que desató pánico entre los residentes del sector, evidenció los peligros latentes en la zona tras décadas de advertencias desatendidas.
El fuego se originó en la segunda planta del inmueble, un espacio caracterizado por la acumulación extrema de objetos potencialmente inflamables, entre ellos colchones, madera, restos de metal y diversos artículos de desecho. Según relatos de personas del lugar, las llamas brotaron a causa de un chispazo eléctrico, presumiblemente derivado de un cortocircuito en la instalación irregular de cables, situación que facilitó la rápida propagación del incendio gracias a la gran cantidad de materiales combustibles almacenados.
Afortunadamente, no hubo pérdidas de vidas humanas. Sin embargo, el suceso puso en grave riesgo la integridad física de las familias vecinas, particularmente aquellas personas con padecimientos que limitan su capacidad para evacuar de manera rápida. Luis Loaiza, morador del sector, describió el acontecimiento como “espantoso” y expresó profunda preocupación al señalar que, luego de más de siete años documentando y presentando denuncias formales, no se ha obtenido solución efectiva alguna.
Los habitantes del callejón han reportado que durante más de cuatro años han elevado solicitudes formales ante diversas dependencias municipales, incluyendo Tránsito, Servicios Públicos, Normatividad y Sanidad. No obstante, los vecinos manifiestan que ninguna instancia ha asumido la responsabilidad necesaria para resolver este conflicto de seguridad y salubridad. Apenas el 12 de febrero pasado, la comunidad volvió a levantar su voz ante el incremento continuo de objetos acumulados en el domicilio.
La situación ha generado múltiples consecuencias negativas para la zona. La proliferación de plagas, los olores desagradables, la obstrucción de espacios públicos y las deficientes conexiones eléctricas constituyen un riesgo permanente que finalmente se materializó en este incendio. A estas complicaciones se suma la presencia de desperdicios en la vía pública y una vivienda contigua abandonada que concentra una gran cantidad de aves, factores que han deteriorado significativamente las condiciones sanitarias del lugar.
“Este incendio es una prueba clara de la negligencia. Ya no queremos promesas, queremos soluciones”
Tras el siniestro, los vecinos anunciaron que convocarán a una reunión urgente para dirigir una exigencia formal al Ayuntamiento de Ahome solicitando intervención inmediata y definitiva. Los afectados expresaron que temen que, sin medidas contundentes, la situación evolucione hacia una tragedia de mayores proporciones.
La comunidad también solicita que las autoridades correspondientes brinden apoyo a Cruz León Soto, quien padece un trastorno de acumulación compulsiva. Los vecinos reconocen que esta condición requiere asistencia profesional en salud mental y apoyo social, trascendiendo el ámbito de medidas punitivas o administrativas convencionales.
Por su parte, León Soto ha manifestado en ocasiones anteriores su disposición para retirar los materiales, argumentando que muchos poseen valor comercial. Sin embargo, ha solicitado respaldo logístico para poder deshacerse de ellos de manera adecuada, una petición que hasta la fecha no se ha materializado en una limpieza efectiva del predio.
Mientras las instancias gubernamentales deliberan sus acciones, el conflicto persiste y el riesgo continúa presente en una zona donde los residentes insisten en que lo ocurrido no constituyó una sorpresa, sino la concreción inevitable de una amenaza latente. La población de Los Mochis espera que este incidente sirva como catalizador para que finalmente se restablezcan las condiciones de seguridad y orden en el callejón Nicolás Bravo.






