Los Mochis, Sinaloa.- Durante la mañana del miércoles, personal de la Fiscalía General de la República ejecutó un cateo en la tienda china Plus, localizada sobre el bulevar Antonio Rosales, entre las calles Venustiano Carranza y Genaro Estrada, en la colonia Scally. Con esta intervención, se suma un negocio más a la lista de establecimientos asegurados por autoridades federales en la ciudad.
Agentes federales acompañados por elementos del ejército llegaron al lugar portando una orden de cateo. Una vez adentro, procedieron a inspeccionar las instalaciones, documentaron fotografías de los artículos expuestos en las vitrinas y ordenaron el desalojo del inmueble para dar paso al aseguramiento. Posteriormente, colocaron los sellos oficiales de la institución, dejando el local bajo vigilancia federal.
De manera extraoficial, trascendió que el comercio es objeto de investigación por la presunta distribución de artículos falsificados, lo que motivó la ejecución de este procedimiento. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado el arresto de persona alguna ni han proporcionado detalles adicionales sobre el avance de las pesquisas.
Este aseguramiento marca el tercero de su tipo en Los Mochis, dentro de una serie de acciones enfocadas en verificar irregularidades en la comercialización de mercancías. Un agente del Ministerio Público Federal quedó encargado de proseguir con las investigaciones correspondientes.
La presencia de los sellos de clausura llamó la atención de decenas de clientes habituales que acostumbraban a realizar sus compras en este sitio. Al observar los avisos colocados por las autoridades, varias personas se detuvieron para leerlos y capturaron imágenes con sus dispositivos móviles antes de retirarse del lugar.
Algunos compradores manifestaron que frecuentaban regularmente este local por su conveniente ubicación, que les evitaba trasladarse hasta el centro comercial de la ciudad. Otros aprovecharon para comunicar a familiares y amigos sobre el cierre temporal del negocio. Durante varios minutos se observó el flujo continuo de clientes, tanto a pie como en automóviles particulares, quienes expresaban su sorpresa al encontrar las puertas cerradas y bajo resguardo federal. Un vigilante permanecía en el sitio brindando protección a las instalaciones.






