Culiacan, Sinaloa. A 20 de Febrero de 2026.- En el corazón de Culiacán, mientras las escuelas continúan sus clases y las oficinas operan con normalidad, una realidad silenciosa crece entre la juventud: cada vez más jóvenes no estudian ni trabajan, atrapados en un limbo que preocupa a especialistas, autoridades y familias. Más de 15 mil jóvenes buscan empleo sin éxito, reflejando una creciente preocupación social.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), revelan que en Sinaloa existen 37,844 personas desocupadas, y cerca del 40 % corresponde a jóvenes de entre 15 y 24 años, el sector con mayor dificultad para integrarse al mercado laboral. Esto significa que alrededor de 15 mil jóvenes sinaloenses buscan empleo sin éxito, mientras miles más permanecen fuera tanto del sistema educativo como laboral.
En Culiacán, donde habitan más de 175 mil jóvenes entre 15 y 24 años, el fenómeno es cada vez más visible en plazas, parques y calles del centro. Algunos jóvenes entrevistados señalaron que la falta de oportunidades y los requisitos laborales representan una barrera difícil de superar.
“Te piden experiencia, pero nadie te da la oportunidad. Necesitamos dinero rápido, y estudiar no siempre es opción por la situación económica”.
Comentó José, de 20 años, quien lleva 2 meses buscando empleo.
Según el INEGI, la tasa de desocupación en Sinaloa se mantiene alrededor del 2.6 %, ligeramente superior en el sector juvenil, lo que confirma que los jóvenes enfrentan más obstáculos que otros grupos de edad para encontrar trabajo.
El problema no se limita al desempleo. En Sinaloa, el 15.5 % de la población presenta rezago educativo, lo que reduce las posibilidades de acceder a empleos formales y mejor remunerados. Además, la informalidad laboral alcanza el 46.6 % en el estado, lo que significa que casi la mitad de quienes sí trabajan lo hacen sin seguridad social ni estabilidad laboral.
Esto coloca a miles de jóvenes en una situación vulnerable, con ingresos inestables y sin acceso a prestaciones básicas. Especialistas advierten que los jóvenes que no estudian ni trabajan tienen mayor riesgo de enfrentar problemas económicos, exclusión social o ser captados por actividades ilícitas.
La falta de experiencia, la necesidad económica inmediata y la desconexión entre la educación y el mercado laboral son factores que agravan el problema. Aunque Sinaloa destaca por tener salarios promedio superiores a la media nacional en algunos sectores, esta mejora no ha logrado beneficiar a toda la población joven.
Actualmente, más de 30 mil sinaloenses buscan empleo, mientras miles de jóvenes permanecen sin estudiar ni trabajar, una situación que amenaza el desarrollo económico y social del estado. Para expertos, el reto no solo es generar empleos, sino facilitar el acceso al primer trabajo y fortalecer la educación, evitando que una generación completa quede en pausa.





