Culiacán, Sinaloa.- Un día ordinario en las calles del Centro de Culiacán se transformó brevemente en un escenario de respuesta ante emergencias cuando se llevó a cabo un ejercicio de simulacro con características de un sismo de magnitud 7.1. La actividad movilizó aproximadamente mil 270 personas que se encontraban en diversos inmuebles de la zona, incluyendo contribuyentes que esperaban en fila para realizar trámites de pago del predial.
La iniciativa fue coordinada por el Ayuntamiento de Culiacán en colaboración con el DIF Bienestar Culiacán y otras instancias de atención al público. El propósito central consistió en reforzar las medidas de protección civil y evaluar los tiempos de respuesta ante una situación de emergencia real. Para simular un escenario más realista, el ejercicio incluyó la hipótesis de dos personas con lesiones que requirieron atención y traslado inmediato.
La evacuación de todos los inmuebles participantes se completó en aproximadamente seis minutos, siendo notable que el último grupo en desalojar el Palacio Municipal lo hizo en tan solo dos minutos con 57 segundos. Con el propósito de facilitar las maniobras y el flujo de personas hacia las zonas seguras, las autoridades implementaron cierres temporales en algunas vialidades del primer cuadro de la ciudad.
El simulacro abarcó alrededor de cinco inmuebles estratégicos, entre ellos las oficinas principales del DIF ubicadas en la zona de Juan José Ríos, así como instalaciones distribuidas en colonias como CENOP, Humaya, El Vallado y Barrancos. Los puntos de concentración designados para el ejercicio fueron las avenidas Álvaro Obregón, Juárez y Carrasco.
Jesús Bill Mendoza, coordinador de Protección Civil de Culiacán, explicó que la magnitud 7.1 establecida en el escenario corresponde a un movimiento sísmico que, de presentarse en la realidad, podría ocasionar daños estructurales significativos y requeriría la activación de protocolos específicos de atención.
“Si hoy fue un simulacro, en un rato puede ser realidad, mañana puede ser realidad y los que participamos en este tipo de ejercicios ya sabemos qué hacer”
Durante la práctica, se simuló el caso de una persona con amputación de extremidad inferior, lo que permitió evaluar la efectividad de los cuerpos de auxilio ante lesiones graves. Mendoza señaló que el objetivo va más allá de medir únicamente los tiempos de desalojo, pues busca identificar aquellos aspectos que requieren mejora y fortalecer en la población el conocimiento sobre protocolos de actuación ante movimientos sísmicos.
“Precisamente para eso se realizan estos ejercicios: para prevenir, para saber cuáles son los puntos de mejora que debemos de tener y que la gente sea consciente de que esto puede pasar”
El coordinador reconoció que existen aspectos pendientes por optimizar, particularmente en cuestiones de tiempos de respuesta, aunque valoró positivamente la participación ciudadana observada durante el ejercicio. Comparó los resultados con simulacros realizados el año anterior, cuando participaron entre mil y mil 200 personas en actividades similares.
Más allá de las métricas de evacuación, Mendoza enfatizó la importancia de mantener activa la cultura de prevención en toda la ciudad. Recordó que durante emergencias anteriores se han recibido reportes infundados sobre supuestos socavones o edificios en colapso, situaciones que no correspondían con la realidad y que generan confusión durante crisis reales.
El funcionario también hizo un llamado a evitar llamadas falsas durante situaciones de emergencia, subrayando que la información veraz es fundamental para una respuesta coordinada y eficiente. Considerando que Culiacán ha sufrido anteriormente afectaciones estructurales causadas por movimientos sísmicos, Mendoza propuso incrementar la frecuencia de estos ejercicios, idealmente cada semestre o trimestre, para mantener los protocolos de respuesta frescos en la memoria colectiva.
“La cultura de la prevención debe estar en todos lados, debemos de mejorarla sí y para eso son estos ejercicios”
La iniciativa reafirma el compromiso de las autoridades culiacanenses con la preparación comunitaria ante desastres naturales y la necesidad de que la población mantenga familiaridad con las rutas de evacuación y puntos de reunión establecidos, elementos clave para una respuesta organizada y efectiva en caso de una emergencia real.







