Sinaloa.- La presencia del virus del papiloma humano continúa siendo un tema de preocupación entre la población menor de edad en la entidad. De acuerdo con un registro actualizado de los Servicios de Salud, durante el presente año se han confirmado 19 casos entre niñas, niños y adolescentes que rondan entre los 5 y 19 años de edad.
Esta cifra muestra una tendencia positiva en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se habían documentado 24 contagios en este grupo etario, lo que representa una reducción del 21 por ciento. No obstante, los especialistas advierten que este descenso no debe interpretarse como una desaparición del riesgo, toda vez que el virus puede mantenerse latente sin manifestar síntomas evidentes y ciertos tipos están vinculados al desarrollo de cáncer cervicouterino.
En el contexto general del estado, se han acumulado 229 casos hasta la semana epidemiológica número 28 de 2026. De este total, 19 corresponden a población entre 5 y 19 años, mientras que los 210 restantes afectan a mayores de 20 años. La población adulta también ha experimentado una disminución, pasando de 260 casos registrados en 2025 a la cifra actual, lo que implica una reducción del 19 por ciento en este segmento.
Inmunización como eje de la estrategia preventiva
Ante la persistencia de contagios entre menores, las autoridades sanitarias han intensificado las acciones de prevención, priorizando la vacunación y la educación sobre esta infección de transmisión sexual.
Durante la campaña de inmunización 2025-2026, los Servicios de Salud de Sinaloa aplicaron un total de 52 mil 418 dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano en toda la entidad. Gerardo Kenny Inzunza, funcionario encargado de Prevención y Promoción de la Salud, informó que esta estrategia se ha enfocado especialmente en la población infantil y adolescente, con el propósito de generar protección previa a cualquier exposición potencial del virus.
El doctor Rodolfo Guadalupe, quien dirige el Departamento de Salud Sexual y Reproductiva de los Servicios de Salud de Sinaloa, explicó que la vacuna protege fundamentalmente contra los tipos virales clasificados como de alto riesgo y que guardan relación directa con el cáncer de cuello uterino.
Guadalupe destacó que, aunque inicialmente la vacuna se utilizaba principalmente en individuos que ya habían iniciado su actividad sexual, posteriores investigaciones demostraron la relevancia de aplicarla durante los años escolares para evitar la infección antes de una posible exposición al agente patógeno. Por este motivo, subrayó que la vacunación no debe vincularse con el comienzo de la vida sexual, sino entenderse como un mecanismo de protección de la salud en la población infantil y juvenil.
Educación sexual como complemento indispensable
Para el médico especialista, la inmunización debe ir acompañada necesariamente de educación sexual integral, ya que el conocimiento posibilita que los jóvenes reconozcan los peligros asociados a las infecciones de transmisión sexual y sepan en qué momento buscar orientación profesional.
Guadalupe consideró fundamental ampliar la difusión de información en espacios escolares y fortalecer la confianza entre los adolescentes, sus padres y los profesionales de la salud.
"Con información llegas a la prevención"
Así expresó su pensamiento el especialista, indicando que cuando los menores desconocen los riesgos reales, la atención médica puede presentarse únicamente cuando la enfermedad ya se ha desarrollado, transformando una intervención que pudo haber sido preventiva en un tratamiento correctivo.
El doctor también precisó que no existe una edad determinada para la primera consulta con un ginecólogo. Durante la pubertad, estas citas pueden originarse por anomalías menstruales o cambios físicos característicos de la edad, pero una vez que la adolescente ha iniciado relaciones sexuales, requiere contar con orientación continua y seguimiento médico.
En estos supuestos, recomendó efectuar visitas periódicas con especialistas ginecológicos, idealmente cada seis meses, para obtener vigilancia clínica y realizar los exámenes diagnósticos correspondientes.
El silencio del virus como principal desafío
Uno de los obstáculos más significativos para la identificación temprana del virus radica en que frecuentemente no produce manifestaciones visibles.
Según explicó el especialista, algunas pacientes acuden a consulta solamente después de detectar una lesión pequeña o una verruga en la zona íntima, incluso después de identificar signos similares en su pareja. Sin embargo, existe la posibilidad de que un individuo porte el virus sin presentar ninguna alteración física aparente.
Por esta razón, las evaluaciones médicas periódicas son absolutamente esenciales. En el caso de las mujeres, una herramienta fundamental para la detección es la prueba de Papanicolaou, que permite identificar cambios celulares vinculados a lesiones que pueden requerir monitoreo adicional.
Los Servicios de Salud también ofrecen el Papanicolaou en medio líquido, técnica que permite realizar estudios específicos relacionados con diferentes variantes del virus del papiloma humano.
En caso de que se confirme una infección, el monitoreo médico continuo se transforma en una de las acciones terapéuticas más relevantes.
El doctor Guadalupe aclaró que no existe medicamento que cure directamente la infección por virus del papiloma humano, al tratarse de una patología de origen viral. La intervención depende de la edad de la paciente, de la naturaleza de la lesión y de los resultados obtenidos en los estudios realizados.
Cuando se presentan lesiones, pueden efectuarse procedimientos clínicos para eliminarlas, tales como técnicas de congelación del tejido afectado o la aplicación de corriente eléctrica para extirpar las zonas dañadas. Empero, más allá del procedimiento específico, recalcó la importancia fundamental del seguimiento periódico.
Una mujer diagnosticada con virus del papiloma humano debe permanecer bajo vigilancia médica constante para detectar oportunamente cualquier transformación y actuar con prontitud.
Controles que van más allá del embarazo
El jefe del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva también hizo un llamado a las mujeres para no limitar sus controles médicos únicamente a los períodos gestacionales.
Indicó que es frecuente que las pacientes acudan a los servicios de salud predominantemente cuando están embarazadas, pero aquellas que no lo están también deben mantener controles de prevención y detección oportuna.
Entre los exámenes relevantes se encuentran las pruebas para identificar tempranamente el cáncer cervicouterino y, a partir de los 40 años, las mastografías o mamografías.
Recomendó además realizar revisiones periódicas con profesionales ginecológicos, adaptándose a las necesidades particulares y antecedentes médicos de cada mujer.
Aunque los 19 casos confirmados en la población menor de edad durante 2026 representan una disminución frente a los 24 registrados en 2025, la simple existencia de contagios en este segmento poblacional mantiene vigente la necesidad de intensificar las acciones preventivas en la entidad.
La respuesta desde el sector sanitario se despliega en múltiples frentes: la campaña de vacunación 2025-2026 permitió aplicar más de 52 mil dosis, mientras que autoridades y expertos continúan enfatizando la trascendencia de expandir la información en instituciones educativas y facilitar el acceso a servicios de salud especializados.
El propósito fundamental es lograr que la prevención ocurra antes de que suceda la infección y que, cuando exista una probable exposición o alguna alteración sospechosa, adolescentes y familias sepan hacia dónde dirigirse para obtener atención profesional adecuada.






