Culiacán, Sinaloa.- El firmamento sinaloense se convertirá en el escenario de un fenómeno astronómico de gran magnitud este jueves 27 de agosto de 2026, cuando la Tierra interponga su sombra frente a la Luna en un espectacular eclipse parcial. Durante este evento, entre el 93% y el 96% de la superficie lunar será cubierta por la proyección terrestre, transformando al satélite en una esfera de tonalidades rojizas.
Tatiana Kokina, astrónoma responsable del Centro de Astronomía, resaltó la importancia científica y visual de presenciar este acontecimiento celeste. Según la especialista, desde Culiacán será posible observar no solo el eclipse, sino también dos protagonistas adicionales del cielo nocturno: los planetas Venus y Saturno resplandecerán junto a la Luna durante todo el proceso.
Cronograma del evento astronómico
El espectáculo celeste se extenderá desde la tarde de este jueves hasta la madrugada del viernes. El evento iniciará con la fase penumbral a las 18:23 horas, aunque el eclipse parcial propiamente dicho comenzará a las 19:33 horas.
A partir de las 19:50 horas, la Luna comenzará a desaparecer visiblemente mientras penetra en la umbra o sombra principal de nuestro planeta. El fenómeno alcanzará su punto máximo a las 21:12 horas, con el punto medio visual a las 21:15 horas. La fase parcial finalizará a las 22:51 horas, mientras que el eclipse concluirá completamente a las 00:01 horas del viernes.
El espectáculo visual desde la Tierra
Cuando la Luna se encuentre casi completamente ocultada por la umbra terrestre, los rayos solares refractados a través de la atmósfera del planeta le conferirán un místico color rojizo o cobrizo, mientras la Luna se ubicará en la constelación de Acuario. Este tono rojizo es resultado de un proceso óptico único que solo ocurre durante los eclipses lunares totales o casi totales.
Las proporciones de la sombra terrestre que se proyectará son verdaderamente colosales: el cono de umbra mide aproximadamente 1.4 millones de kilómetros de largo, superando en 3.7 ocasiones la distancia promedio entre nuestro planeta y su satélite natural. A la altura donde orbita la Luna, este cono alcanza un ancho de 9,000 kilómetros, equivalente a 2.6 veces el diámetro del satélite.
Valor científico más allá de lo visual
Más allá del atractivo estético, este evento posee un valor científico excepcional para la astronomía moderna.
“La utilidad de registrar el eclipse radica en contrastar la teoría con la realidad”
, explicó Kokina.
El procedimiento es meticuloso: inicialmente los astrónomos realizan cálculos matemáticos detallados para predecir con exactitud cuándo y cómo la sombra atravesará la Luna. Posteriormente, durante el eclipse, se registran los tiempos reales de tránsito observables desde la Tierra.
Si existen discrepancias entre los tiempos calculados teóricamente y los observados directamente, estas variaciones pueden indicar cambios en la velocidad de rotación del planeta o en el movimiento lunar. Esta información resulta fundamental para comprender mejor la dinámica compleja de ambos astros y su interacción gravitacional a lo largo del tiempo.






