Sinaloa.- El precio de un kilogramo de tortillas ha experimentado un incremento significativo en el estado, ubicándose actualmente entre 26.50 y 27 pesos, lo que refleja un aumento cercano al 17 por ciento comparado con hace un año, cuando se comercializaba alrededor de 23 pesos. Esta alza comienza a impactar los patrones de consumo de las familias sinaloenses.
Los consumidores ya sienten las consecuencias de este encarecimiento. Evangelina Orrantia, quien compra regularmente en el mercado local, comentó que el producto cada vez resulta más costoso y que su situación económica la ha obligado a cambiar su forma de adquirirlo.
“Está muy cara la tortilla, ya cuesta casi igual que la de harina y eso que antes había mucha diferencia, lo que hacemos nosotros es que no compramos el kilo, compramos a lo que tengamos y si llegamos a comprar el kilo la refrigeramos”
Sin embargo, la variación de precios no es uniforme en todos los puntos de venta. De acuerdo con Lorenzo Garza Gastelum, presidente de la Unión de Fabricantes de Tortilleros y Molineros de Nixtamal en Ahome, desde hace aproximadamente dos décadas la tortilla carece de un precio oficial fijo. Esto significa que cada establecimiento determina su propia tarifa basándose en sus costos operacionales particulares y condiciones de negocio.
Por esta razón, es posible hallar precios más competitivos en supermercados y mercados municipales, espacios donde la competencia es mayor. En contraste, las tortillerías que enfrentan gastos operacionales más elevados necesitan fijar precios superiores para mantener su viabilidad financiera.
Energía y materias primas, los principales impulsores del alza
Garza Gastelum explicó que el incremento registrado durante el último año obedece a múltiples factores, siendo las tarifas de electricidad y gas natural los más determinantes para los productores. A estos costos se suman los precios de la harina y el maíz, insumos fundamentales en la elaboración de este alimento esencial en la dieta de los hogares sinaloenses.
El dirigente del sector indicó que aproximadamente entre el 90 y el 93 por ciento de los fabricantes utiliza nixtamal elaborado a partir de maíz, aunque algunos establecimientos aún realizan directamente el proceso de nixtamalización. Más allá de los insumos y los gastos en energía, los negocios deben absorber desembolsos adicionales en concepto de nóminas, contribuciones de seguridad social, impuestos y arrendamiento, elementos que finalmente se reflejan en lo que paga el consumidor final.
El representante del gremio aclaró que las diferencias de precios entre establecimientos también dependen del modelo operacional de cada negocio. Una tortillería gestionada por sus propietarios o integrantes de la familia puede minimizar ciertos gastos y ofrecer tarifas más bajas, mientras que aquellas que cuentan con personal contratado y deben cumplir con todas las obligaciones laborales legales enfrentan costos significativamente mayores.
Aunque el promedio estatal se sitúa actualmente entre 26.50 y 27 pesos por kilogramo, el consumidor puede encontrar variaciones dependiendo del tipo de establecimiento y de su estructura de costos. El aumento promedio del 17 por ciento respecto a los 23 pesos del año pasado evidencia la presión creciente que los gastos de producción ejercen sobre un alimento fundamental para la economía familiar de los sinaloenses.






