Los Mochis, Sinaloa.- El sector agrícola sinaloense enfrenta una situación crítica que pone en jaque la seguridad alimentaria nacional. Lo que antes era una preocupación teórica sobre el cambio climático se ha convertido en un impacto económico tangible que afecta directamente la rentabilidad de los cultivos y amenaza la permanencia de miles de familias dedicadas a esta actividad.
Marte Vega Román, productor agrícola y exdirigente de Fundación Produce Sinaloa, ha señalado que es urgente que el sector acelere su transformación para adaptarse a estas nuevas realidades. Según su análisis, los gastos operativos se han incrementado significativamente debido a la necesidad de combatir plagas y enfermedades que se vuelven cada vez más resistentes, además de contrarrestar el estrés en las plantas causado por temperaturas irregulares y la escasez de agua durante períodos secos.
Sinaloa: potencia agrícola bajo presión
La entidad se destaca como el mayor productor nacional de maíz blanco, aportando más de seis millones de toneladas en ciclos con condiciones óptimas. Sin embargo, esta posición se ve seriamente comprometida por la sequía extrema que ha reducido dramáticamente las áreas cultivables, según información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
Durante el ciclo más reciente, el conjunto de once presas de Sinaloa alcanzó niveles alarmantes, descendiendo hasta apenas el once por ciento de su capacidad de almacenamiento total. Esta cifra, una de las más bajas registradas en décadas, obligó a las autoridades a implementar medidas de emergencia para rescatar recursos hídricos.
Vega Román reflexionó sobre cómo la historia agrícola ofrece lecciones valiosas.
"Ya hemos enfrentado momentos de crisis que nos obligaron a innovar. La Revolución Verde nos mostró que cuando enfrentamos la amenaza del hambre mundial, la ciencia y la tecnología pueden ser nuestras herramientas de salvación. Entonces utilizamos genética avanzada y prácticas químicas que resolvieron aquella crisis. Hoy, esas mismas prácticas las vemos insuficientes, y nuevamente necesitamos que la ciencia nos ayude a superar esta incertidumbre climática"
Costos que desbordan presupuestos
La realidad financiera del campo es aún más preocupante. Gilberto Irazoqui, tesorero del Módulo Taxtes, ha expuesto cifras alarmantes sobre el incremento de gastos. En los últimos veinticuatro meses, el costo de agroquímicos y combustibles se ha elevado en un treinta por ciento.
"Producir alimentos en Sinaloa se ha vuelto exponencialmente más costoso en comparación con años anteriores. La situación es complicada porque los gastos de producción superan ampliamente el valor que obtenemos al momento de la cosecha"
Irazoqui subrayó que mantener la actividad agrícola se ha convertido en una verdadera hazaña. El sector acumula cuatro años consecutivos operando en números rojos, una situación sin precedentes que pone en duda la viabilidad futura del sector.
"No estamos hablando de un mal año ni de dos. Son cuatro años seguidos de pérdidas. Continuar en esta vocación se ha convertido en un desafío monumental, donde los productores seguimos confiando en que finalmente llegará el ciclo que nos permita recuperarnos"
Actualmente, el costo para producir una hectárea de maíz ronda los cuarenta y cinco mil pesos, una cifra que los precios que ofrecen los mercados internacionales apenas logran cubrir, profundizando la crisis del sector.






