Ahome, Sinaloa.- Durante los últimos seis meses, los residentes de la colonia Adolfo López Mateos han experimentado una crisis sanitaria persistente relacionada con el colapso del sistema de drenaje en el cruce de las avenidas Tabasco y Tamaulipas. El problema ha generado escurrimientos constantes de aguas residuales que afectan tanto la vía pública como las propiedades particulares, creando focos de contaminación, malos olores e importantes riesgos para la salud familiar.
A pesar de haber presentado múltiples reportes ante la Junta de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Ahome (Japama), los vecinos aseguran que no ha habido una solución integral al problema. Las intervenciones realizadas por personal de la dependencia se han limitado a trabajos de desazolve temporal, lo que significa que el inconveniente reaparece en corto plazo.
Patricio Báez, habitante del sector afectado, explicó la naturaleza recurrente del problema:
“Sí vienen y lo destapan, pero al rato ya está otra vez tapado. Nomás vienen, hacen el trabajo y dicen que ya quedó, pero en la tarde vuelve el cochinero”
La situación se agrava aún más en las viviendas particulares, donde el desbordamiento también afecta los registros de drenaje ubicados en las banquetas. En el caso específico de Báez, la tubería que atraviesa su propiedad recibe descargas tanto de su domicilio, donde residen ocho personas, como de la vivienda contigua donde habita un número considerable de familias.
“Nosotros somos ocho, pero la casa de enseguida está conectada aquí y ahí vive mucha gente. Cuando lavan o usan el agua, todo se viene para este lado y vuelve a salir el drenaje”
La vecina indicó que ha considerado cerrar la conexión compartida para proteger su hogar, aunque enfatizó que la verdadera solución debe provenir de una reparación comprehensiva de la infraestructura de drenaje en la zona.
Los afectados han hecho un llamado a Japama para que realice una evaluación completa de la red sanitaria en este sector de la colonia Adolfo López Mateos, en lugar de continuar con intervenciones puntuales. Subrayan que medio año de reportes sin resolución definitiva ha mantenido a las familias conviviendo con un foco permanente de contaminación que compromete su calidad de vida.







