Navolato, Sinaloa.- La criminalidad ha conformado en el Valle de Navolato una estructura de vigilancia paralela que funciona de manera independiente a los sistemas oficiales. Mediante la instalación encubierta de dispositivos de grabación en sectores clave, las bandas delictivas logran tanto supervisar los desplazamientos de los ciudadanos como mantener un registro constante de las operaciones que ejecutan corporaciones de seguridad estatal y federal.
Lo que comenzó como un fenómeno concentrado en la capital estatal, Culiacán, ha experimentado una expansión significativa hacia territorios más rurales y las sindicaturas del municipio adyacente. Pobladores de Villamoros y las cercanías de Villa Juárez han levantado denuncias sobre esta situación, solicitando resguardo de su identidad por temor a represalias.
De acuerdo con sus testimonios, la aparición de cámaras de alta definición se ha vuelto progresiva en los últimos meses. Estos aparatos se encuentran distribuidos en postes de energía, ramas de árboles y esquinas donde converge un considerable número de personas. A diferencia de los equipos que integran la infraestructura del Centro de Cómputo, Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia estatal, estos dispositivos no portan identificaciones oficiales y se orientan específicamente hacia las vías por donde transitan efectivos castrenses y elementos de la Guardia Nacional.
Un despliegue que desafía las operaciones de seguridad
La construcción de esta red de vigilancia ocurre de forma visible y desafiante frente a los continuos operativos coordinados por autoridades municipales, estatales y federales. Conforme a declaraciones de fuentes consultadas, la instalación de estas infraestructuras de conectividad inalámbrica proporciona a las organizaciones delictivas la capacidad de anticiparse a los movimientos de patrullas y convoyes, permitiéndoles retirarse hacia caminos secundarios y brechas antes de que las autoridades lleguen a los puntos de distribución.
La evolución del espionaje criminal en la entidad
Esta metodología de vigilancia delictiva, referida en círculos policiales como
“halconeo tecnológico”
, ya ha sido identificada con anterioridad en Sinaloa. Durante operativos previos ejecutados por dependencias de seguridad en la capital y sus alrededores, se han logrado desmantelar sistemas complejos que utilizaban conexiones de red residencial obtenidas de manera ilegal o mediante suscripciones realizadas con identidades fraudulentas.
Sin embargo, la insuficiente vigilancia en comunidades más distantes como Villamoros ha facilitado que estas redes se regeneren casi instantáneamente tras su desmantelamiento. Para los residentes de estas zonas, la situación ha alterado de manera profunda la vida cotidiana. La exposición constante a sistemas de monitoreo no autorizados se ha normalizado en medio de la incertidumbre y la carencia de políticas gubernamentales duraderas que logren eliminar estas infraestructuras ilegales del espacio público.






