Operativo militar en Sinaloa: incautan más de 550 explosivos y drones en Rosario

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Culiacán, Sinaloa a 08 de junio de 2026.- Un despliegue de más de ochenta vehículos militares atravesó las calles de Culiacán generando expectativa entre la población, pero el verdadero impacto de la operación no residió en el convoy mismo, sino en lo que las autoridades lograron asegurar. El decomiso de cientos de dispositivos explosivos improvisados representa un golpe significativo contra una de las herramientas más devastadoras del crimen organizado: su capacidad para infundir terror desde la distancia. Este operativo demuestra que las instituciones federales poseen inteligencia, localización y capacidad de respuesta para identificar y neutralizar arsenales que representan una amenaza directa para civiles y personal de seguridad. Sin embargo, el verdadero desafío será transformar estos éxitos tácticos en resultados sostenibles que restauren la paz que los sinaloenses han perdido en los últimos meses.

Arsenal de guerra descubierto en el municipio de Rosario

El descubrimiento de más de quinientos cincuenta artefactos explosivos en Rosario va más allá de una simple cifra estadística. El hallazgo de minas antipersonal, explosivos adaptados para sistemas de drones y dispositivos tipo Claymore pone en evidencia dos realidades alarmantes: la sofisticación operativa de los grupos delictivos y el nivel de amenaza que enfrenta la región. Estos no son instrumentos de delincuencia convencional, sino armamento de carácter militar con potencial para generar escenarios de conflicto armado. Aunque el aseguramiento previno un riesgo extraordinario, también expone la existencia de infraestructura criminal, conocimiento técnico especializado y logística capaz de fabricar, ensamblar y guardar este tipo de armamento. La incógnita que permanece es cuántos depósitos similares permanecen ocultos en diferentes puntos del estado.

El trabajo invisible de las rastreadoras en el sur de Sinaloa

En medio de este panorama de violencia, es fundamental visibilizar la tarea que realizan los colectivos conformados por mujeres rastreadoras, especialmente en los municipios sureños de Mazatlán, Concordia y Rosario. Durante lo que va del año, estas mujeres han logrado localizar una cantidad considerable de restos humanos, cumpliendo una función que constitucionalmente corresponde a las autoridades. Es lamentable que la falta de respaldo institucional haya obligado a madres de desaparecidos a recurrir a las calles solicitando apoyo ciudadano. Más preocupante aún es que en ocasiones deban pedir agua o comida a reporteros porque carecen de recursos para sostenerse durante las jornadas de búsqueda. Organizaciones como Tesoros Perdidos hasta Encontrarlos y Por las Voces sin Justicia son dos de los colectivos que han generado los resultados más significativos en la entidad, paradójicamente viéndose obligadas a recaudar fondos para continuar su labor.

Conductas temerarias en las vías de Los Mochis

En Los Mochis, se ha incrementado el número de conductores que transforman calles y bulevares en pistas de velocidad, desacatando los límites regulados y exponiendo a peatones y otros automovilistas a riesgos innecesarios. Arterias viales como los bulevares Centenario y Dren Juárez se han convertido frecuentemente en escenarios de comportamientos peligrosos al volante. Aunque los agentes de Tránsito realizan recorridos periódicos para sancionar infracciones, es urgente fortalecer la conciencia vial entre los conductores para prevenir tragedias que podrían evitarse con mayor responsabilidad.

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