Cáritas Diocesana asiste a comunidades rurales de Culiacán afectadas por crisis de seguridad

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Culiacán, Sinaloa a 15 de mayo de 2025.- La onda de inseguridad que azota distintos municipios del centro de Sinaloa ha generado consecuencias humanitarias en las zonas rurales del sur de Culiacán, donde comerciantes y distribuidores de alimentos han cesado temporalmente sus operaciones por temor a enfrentar situaciones de riesgo. Esta realidad ha orillado a que familias de comunidades vulnerables enfrenten escasez de productos de la canasta básica.

Ante esta problemática, la Diócesis de Culiacán, a través de su organismo Cáritas Diocesana, ha activado programas de distribución de víveres para socorrer a la población más afectada. El obispo Monseñor Jesús José Herrera Quiñónez confirmó estas acciones durante un balance sobre la situación que enfrenta la institución religiosa en la entidad.

Localidades como El Salado y Costa Rica, ubicadas en la periferia sur de la capital sinaloense, experimentaron los momentos más críticos de la crisis de seguridad. En estas comunidades, los sacerdotes tuvieron que suspender celebraciones abiertas al público y realizarlas a puertas cerradas de forma temporal, mientras fortalecían sus esfuerzos de asistencia social.

“Gracias a Dios podemos llegar a todas las comunidades. Sí tenemos que ser precavidos como todas las personas en la movilidad. Hay comunidades como El Salado y Costa Rica, que los sacerdotes en un determinado momento tuvieron que detener todo, que celebraban la misa a puerta cerrada y fue temporal”

El prelado explicó que la intervención de Cáritas fue fundamental para suplir las necesidades alimentarias de familias que quedaron sin acceso a suministros. Los distribuidores comerciales no podían ingresar a estas zonas, lo que generó una crisis de abastecimiento que la organización católica se vio obligada a atender de manera inmediata.

“Ahí tuvieron ellos también que trabajar y mover para compartir con la gente, ayudarles porque no tenían víveres; no llegaban, pues no les permitían entrar a quienes surtían las tiendas. Cáritas Diocesana de Culiacán tuvo que entrar para poder fortalecer a muchas de estas familias”

Herrera Quiñónez señaló que la región meridional de Culiacán ha sido una de las más golpeadas por los episodios de violencia en los últimos meses. Esto ha obligado a que sacerdotes y voluntarios incrementen sus medidas de precaución para continuar desarrollando su labor pastoral y de apoyo comunitario.

A pesar de los obstáculos, la Iglesia católica ha mantenido su presencia en todas las comunidades bajo su jurisdicción diocesana, adaptando sus actividades religiosas a las realidades de seguridad que enfrenta cada zona. Los fieles han demostrado resiliencia al continuar participando en ceremonias religiosas a pesar de las circunstancias adversas.

El obispo reconoció que eventos violentos han ocurrido en las proximidades de iglesias y parroquias, incluso durante celebraciones religiosas, generando momentos de tensión y pánico entre los asistentes. Sin embargo, destacó que las comunidades persisten en su participación en las actividades litúrgicas.

En conversaciones con otros obispos del territorio nacional, Herrera Quiñónez ha constatado que la inseguridad es un tema transversal que afecta a diócesis en múltiples estados del país. Los desafíos que enfrentan estas instituciones van más allá de cuestiones pastorales e incluyen fenómenos como extorsiones, desapariciones forzadas y homicidios.

“Aquí la situación es que lo que ha marcado al país fuertemente es este estado de inseguridad, de violencia que está pegando en todos los estados de México y en todas las diócesis”

Aunque Sinaloa históricamente ha sido asociado con problemas de violencia a nivel nacional, el obispo resaltó que actualmente múltiples regiones del país enfrentan realidades similares, afectando a familias completas que padecen inseguridad, cobros de piso, extorsiones y pérdidas de vidas.

En un dato positivo, Herrera Quiñónez aseguró que la Diócesis de Culiacán no tiene constancia de que algún miembro del clero haya sido víctima de amenazas, secuestros, extorsiones o privación de libertad derivadas de la situación de inseguridad actual.

“Gracias a Dios aquí en la diócesis, en todo lo que es el territorio, no tenemos hasta el momento conocimiento de que hayan detenido, amenazado, extorsionado o privado de la libertad a algún sacerdote por esta situación que estamos viviendo. Creo que estamos bien”

La experiencia de comunidades como El Salado y Costa Rica pone en evidencia cómo la violencia trasciende lo delictivo e impacta directamente en el acceso a servicios y productos esenciales en zonas rurales. Ante estos escenarios, organizaciones como Cáritas Diocesana de Culiacán han intensificado sus acciones de asistencia humanitaria para atender las necesidades inmediatas de las familias más vulnerables, complementando la labor pastoral que la Iglesia desarrolla en diferentes regiones sinaloenses.

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