Culiacán, Sinaloa a 6 de mayo de 2026.- El panorama hídrico en Sinaloa presenta signos preocupantes conforme se aproxima la temporada de estiaje. Los registros técnicos más recientes muestran que el conjunto de once presas distribuidas en la entidad contiene apenas 2,569.8 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa únicamente el 16.2% de su capacidad total de almacenamiento.
Esta cifra refleja una tendencia decreciente sostenida que ha acelerado en las últimas semanas. El desequilibrio entre lo que ingresa y lo que sale de los depósitos es dramático: mientras que las extracciones alcanzan 67.9 metros cúbicos por segundo, las aportaciones apenas llegan a 5.9 metros cúbicos por segundo. En tan solo 24 horas previas al 6 de mayo, el sistema registró una pérdida neta de 6.3 millones de metros cúbicos.
La presa Luis Donaldo Colosio, ubicada en Huites, mantiene un nivel de 697.6 millones de metros cúbicos (21.8% de capacidad), aunque sus extracciones alcanzan 584.3 metros cúbicos por segundo sin recibir aportaciones significativas. Por su parte, la Miguel Hidalgo y Costilla presenta la situación más crítica del sistema con solo 257.3 millones de metros cúbicos (7.8% de capacidad), agravada por una extracción de 38.6 metros cúbicos por segundo frente a una mínima aportación de 2.9 metros cúbicos por segundo.
Otros embalses también muestran cifras preocupantes. La Adolfo López Mateos registra 312.3 millones de metros cúbicos (10.1% de capacidad) con extracciones de 188.3 metros cúbicos por segundo, mientras que la José López Portillo contiene 371.0 millones de metros cúbicos (14.4%) con salidas de 216.7 metros cúbicos por segundo. La Aurelio Benassini Vizcaíno, conocida como El Salto, presenta el mejor desempeño relativo con 201.8 millones de metros cúbicos (50.0%), aunque sin recibir aportes recientes.
Depósitos como Josefa Ortiz de Domínguez (99.1 millones de metros cúbicos, 19.1%), Gustavo Díaz Ordaz o Bacurato (388.8 millones de metros cúbicos, 24.0%), Guillermo Blake Aguilar (74.9 millones de metros cúbicos, 25.5%), Eustaquio Buelna (14.7 millones de metros cúbicos, 18.4%), Sanalona (142.0 millones de metros cúbicos, 20.6%) y Juan Guerrero Alcocer (10.3 millones de metros cúbicos, 18.8%) completan el cuadro de una infraestructura hídrica bajo presión extrema.
Las implicaciones de este escenario se extienden a múltiples sectores. Los productores agrícolas enfrentan una encrucijada: la disponibilidad limitada de agua para riego incrementa los costos operativos de manera significativa. Sumado a esto, las altas temperaturas y la sequía han propiciado la proliferación de plagas fuera de temporada, obligando a los agricultores a aumentar drásticamente el uso de agroquímicos. Además, la necesidad de bombear agua desde fuentes alternativas ha disparado el consumo de combustible, elevando los costos de producción en un 20% en cultivos estratégicos como el maíz.
Desde el inicio de 2026, incluso antes de que oficialmente llegara la primavera, el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua registraba que nueve municipios sinaloenses ya presentaban algún grado de sequía. Localidades como Badiraguato, Culiacán, Guasave y Eldorado fueron clasificadas como anormalmente secas, evidenciando que la entidad podría encadenar cuatro años consecutivos bajo condiciones críticas de estrés hídrico.
Los municipios más poblados, como Culiacán y Ahome, junto con otras regiones del estado, enfrentan el riesgo potencial de restricciones en el abastecimiento de agua potable si los niveles de las presas continúan cayendo. Las autoridades y sectores productivos mantienen una vigilancia constante sobre las reservas, conscientes de que los próximos meses —caracterizados por ausencia de lluvias y demanda persistente de agua— serán críticos para determinar la viabilidad del suministro tanto para uso doméstico como agrícola e industrial.
En este contexto, la pregunta que sobrevuela a la entidad es urgente: ¿alcanzarán los 2,569.8 millones de metros cúbicos disponibles para sostener las necesidades de Sinaloa durante un estiaje que podría extenderse más allá de lo previsto? Las cifras actuales sugieren una respuesta preocupante que demanda acciones inmediatas de gestión y conservación del recurso.






