Los Mochis, Sinaloa a 20 de abril de 2026.- La presa Miguel Hidalgo y Costilla atraviesa una etapa de crisis hídrica sin precedentes, operando apenas con el 10.3% de su capacidad total. Los datos más recientes indican que la infraestructura hidráulica almacena únicamente 341.3 millones de metros cúbicos, mientras que todo el sistema de presas del estado apenas logra mantener el 17.4% de su capacidad de almacenamiento.
La situación se complica por un desequilibrio preocupante entre ingresos y egresos de agua. En el caso específico de la presa Miguel Hidalgo, las aportaciones de agua son prácticamente nulas, registrando apenas 0.0 millones de metros cúbicos, mientras que las extracciones alcanzan 6.3 millones de metros cúbicos. Esta disparidad representa una de las más altas en todo el territorio estatal, acelerando considerablemente la disminución de sus reservas.
A nivel general, el conjunto de las once presas del estado almacenan en total 2,758.6 millones de metros cúbicos, enfrentando una aportación global mínima de apenas 0.4 millones de metros cúbicos, contrastando drásticamente con una extracción total de 15.3 millones de metros cúbicos. Este desbalance crítico evidencia la magnitud del problema hídrico que atraviesa la región.
Entre las principales infraestructuras del estado, la mayoría mantiene niveles preocupantes. La presa Luis Donaldo Colosio opera al 21.8%, la Gustavo Díaz Ordaz al 26.3%, la Adolfo López Mateos apenas al 10.8%, y la José López Portillo al 15.1%. Todas estas mantienen extracciones activas que continúan presionando un sistema ya comprometido.
Dentro del panorama crítico, destaca como excepción relativa la presa Aurelio Benassini Vizcaíno, que logra mantener un 52.5% de su capacidad, convirtiéndose en la de mejor desempeño en la entidad. Otras como Sanalona, con 22.6%, y Guillermo Blake Aguilar, con 25.7%, permanecen en niveles moderados, aunque sin recibir aportaciones significativas de agua.
La persistente sequía que afecta a Sinaloa continúa siendo el factor determinante de esta crisis. Las escasas precipitaciones, la baja captación de agua y la demanda constante mantienen en alerta máxima a las autoridades estatales y a los sectores productivos que dependen de estas reservas. De no revertirse esta tendencia en los próximos meses, el estado podría verse obligado a implementar restricciones más severas en el uso del agua, lo que impactaría significativamente las actividades agrícolas, ganaderas e industriales de la región.






